El mercado laboral de El Salvador en 2026

Parte 4 de nuestra serie laboral de 2026

Introducción

El mercado laboral de El Salvador refleja una economía en la que la expansión de los servicios, el comercio y las actividades urbanas convive con una elevada presencia del trabajo por cuenta propia y diferencias importantes en la participación económica entre hombres y mujeres. La estructura laboral también muestra una relación estrecha entre la calidad del empleo y la capacidad de la economía para generar aumentos sostenidos de productividad.

Entre 2000 y 2024, El Salvador registró un crecimiento económico promedio de 2,1 por ciento anual. El Banco Mundial señala que este desempeño estuvo limitado por una combinación de baja productividad, inversión relativamente débil y restricciones en el capital humano. Aunque la economía se fortaleció en 2025, con un crecimiento estimado de 3,9 por ciento, la estructura del empleo continúa siendo una variable central para determinar cuánto de esa expansión se traduce en mejoras generalizadas en los ingresos laborales. (Banco Mundial, 2026).

Una estructura laboral predominantemente asalariada y por cuenta propia


Central America Economic Review

Distribución del desarrollo en el mercado laboral de El Salvador

La estructura laboral combina una creciente concentración en servicios con una elevada participación del trabajo por cuenta propia y brechas persistentes de participación laboral.

Estructura del empleo
45.3%
de los ocupados eran asalariados del sector privado en 2024.
29.3% trabajaba por cuenta propia
Participación sectorial
37.7%
de la ocupación correspondía a servicios.
Comercio: 23.7% · Agricultura: 17.0%
Brecha de participación
60.9%
es la participación laboral femenina relativa a la masculina.
Mujeres
Participación femenina / masculina
Empleo vulnerable
30.8%
del empleo total correspondía a empleo vulnerable en 2025.
Mujeres: 39.0% · Hombres: 24.8%
Lectura estructural

El mercado laboral salvadoreño muestra una transformación hacia servicios y empleo asalariado, pero mantiene una elevada presencia del trabajo por cuenta propia y diferencias importantes en la integración laboral por género y edad.

Fuentes: Banco Central de Reserva de El Salvador; Banco Mundial; OIT. Datos correspondientes a 2024–2025 según indicador.


Los datos del Censo de Población y Vivienda 2024 muestran una estructura laboral que ha cambiado gradualmente durante las últimas dos décadas. Los asalariados del sector privado representaban 45,3 por ciento de la población económicamente activa ocupada en 2024, frente a 47,0 por ciento en 2007. Al mismo tiempo, el trabajo por cuenta propia aumentó ligeramente, de 28,7 a 29,3 por ciento.

También aumentó la participación de los asalariados del sector público, de 8,4 a 11,8 por ciento, mientras que la proporción de empleadores pasó de 3,5 a 5,8 por ciento. En contraste, el empleo doméstico cayó de 7,0 a 3,4 por ciento y el trabajo familiar no remunerado de 4,3 a 2,6 por ciento. (Banco Central de Reserva de El Salvador, 2025).

Esta distribución es significativa porque el crecimiento del trabajo por cuenta propia no necesariamente implica una mayor concentración de actividad empresarial de alta productividad. En economías donde una parte importante de los trabajadores independientes opera fuera del sector formal, el empleo puede expandirse sin que aumente proporcionalmente la productividad o la cobertura de protección social.

Servicios y comercio concentran una parte creciente de la actividad

La estructura productiva salvadoreña presenta una concentración importante en actividades terciarias. Los datos de cuentas de oferta y utilización del Banco Central muestran que, en 2018, los servicios representaban 37,7 por ciento de la ocupación, seguidos por comercio y reparación de vehículos, con 23,7 por ciento. Agricultura representaba 17,0 por ciento e industria, minas y canteras, 15,7 por ciento. (Banco Central de Reserva de El Salvador, 2026).

Esta composición ayuda a explicar parte de la distribución del desarrollo laboral. El desplazamiento de trabajadores desde actividades agrícolas hacia servicios y comercio puede representar una transformación estructural, pero los resultados dependen de la productividad de los nuevos empleos. Una economía puede registrar una mayor proporción de empleo urbano y terciario sin necesariamente producir un incremento equivalente en los ingresos si una parte considerable de esas actividades permanece en segmentos de baja productividad.

El Banco Mundial identifica precisamente esta relación entre composición sectorial, productividad y calidad del empleo como una de las restricciones estructurales de El Salvador. (Banco Mundial, 2026).

La brecha de participación femenina

Una de las características más persistentes del mercado laboral salvadoreño es la diferencia entre la participación económica de hombres y mujeres. La relación entre la participación laboral femenina y masculina alcanzó aproximadamente 60,9 por ciento en 2024, según datos nacionales recopilados por el Banco Mundial y la OIT. Para comparación regional, la relación fue de 59,0 por ciento en Guatemala y 65,1 por ciento en Costa Rica.

La diferencia no se explica únicamente por el desempleo. La inactividad representa una parte importante de la brecha. Un análisis del Banco Mundial basado en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2023 encontró que 65,5 por ciento de las mujeres jóvenes de 15 a 24 años se encontraban fuera de la fuerza laboral, frente a 41,1 por ciento de los hombres jóvenes. Entre quienes sí participaban en el mercado laboral, el empleo informal también era predominante. (Banco Mundial, 2024).

Por tanto, la distribución del desarrollo laboral en El Salvador presenta una dimensión de género que va más allá de las tasas de desempleo. Una proporción considerable de mujeres permanece fuera del mercado laboral, mientras que aquellas que participan enfrentan una mayor concentración en determinadas formas de empleo y una menor integración al empleo formal.

Juventud e informalidad

La transición entre educación y empleo constituye otra dimensión relevante. Los trabajadores jóvenes enfrentan una mayor exposición a la informalidad que los trabajadores adultos. El Banco Mundial estimó que aproximadamente tres de cada cuatro trabajadores jóvenes salvadoreños tenían empleos informales, utilizando datos de 2022 y 2023. En 2023, entre los jóvenes ocupados, el empleo asalariado privado representaba la principal categoría, pero más de la mitad de los jóvenes hombres empleados en ese segmento se encontraba en empleos informales. (Banco Mundial, 2024).

La importancia de esta característica radica en su posible efecto acumulativo. La entrada al mercado laboral mediante empleos informales puede limitar el acceso a capacitación, protección social y trayectorias laborales estables. La OIT considera la informalidad una dimensión central de las condiciones de trabajo porque está asociada con menores niveles de protección y mayor vulnerabilidad laboral. (OIT, 2026).

Los datos más recientes del Banco Mundial muestran, además, que el empleo vulnerable representó 30,8 por ciento del empleo total en El Salvador en 2025. La incidencia fue considerablemente mayor entre las mujeres, con 39,0 por ciento, frente a 24,8 por ciento entre los hombres. (Banco Mundial, 2026).

Una transformación laboral todavía incompleta

El mercado laboral salvadoreño presenta señales de transformación estructural, pero la distribución de sus beneficios permanece desigual. La reducción del empleo doméstico y del trabajo familiar no remunerado, el crecimiento de los empleadores y la expansión de los servicios son cambios consistentes con una economía más diversificada que hace dos décadas. Sin embargo, el peso del trabajo por cuenta propia, la informalidad juvenil y la baja participación femenina muestran que la transformación no ha producido una integración homogénea al mercado laboral.

En este contexto, la relación entre empleo y productividad resulta especialmente importante. El Banco Mundial señala que mejorar el capital humano, reducir las brechas de habilidades y fortalecer los mercados laborales son elementos vinculados con la capacidad de El Salvador para elevar la productividad, atraer inversión y diversificar su economía. (Banco Mundial, 2026).

La experiencia salvadoreña, por tanto, no puede analizarse únicamente mediante el crecimiento del empleo. La distribución sectorial, la formalidad, la participación femenina y las condiciones de entrada de los trabajadores jóvenes determinan en qué medida el desarrollo económico se convierte en una expansión más amplia de oportunidades laborales. La estructura actual muestra avances en la transformación productiva, pero también una concentración importante de trabajadores en segmentos donde la productividad y la protección laboral continúan siendo limitadas.



Sources

Banco Central de Reserva de El Salvador. 2025. VII Censo de Población y VI de Vivienda 2024. San Salvador: Banco Central de Reserva de El Salvador.

Banco Central de Reserva de El Salvador. 2026. “Cuadro de Oferta y Utilización y estructura de la ocupación.” San Salvador: Banco Central de Reserva de El Salvador.

Banco Mundial. 2024. Improving Lives and Livelihoods: A Poverty and Equity Assessment for El Salvador. Washington, DC: World Bank.

Banco Mundial. 2026. “El Salvador.” Washington, DC: World Bank.

Organización Internacional del Trabajo. 2026. Labour Market Trends in Latin America and the Caribbean. Ginebra: OIT.

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